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Oprimir: Gobernar o manipular con imposiciones crueles o injustas poniendo a la gente bajo exigencias irrazonables; ejercer la autoridad de manera dura y cruel; silenciar y sofocar el clamor del corazón humano.

 

Vivimos en una edad de opresión física, emocional, mental y espiritual. Somos oprimidos por dentro y por fuera. Por todos lados surgen revolucionarios clamando por justicia en un tiempo de suma injusticia, esforzándose en asestarle un golpe al sistema para acabar con él. Todo es oscuro y retorcido: pobreza, genocidio, corrupción política, guerras interminables, polución y pesadillas ecológicas...
Aunque uno pueda escoger entre un millón de causas diferentes, el corazón leal que anhela justicia y verdad no se conformará con nada menos que la verdadera solución a esta edad de caos y tristeza, quebranto y angustia. El mayor acto revolucionario es responder a la llamada que atenta contra la esencia misma del sistema mundial. Esta llamada fue expresada y presentada con claridad y detalle por Yahshua1, el Hijo de Dios. ¿Cómo sería una revolución tan auténtica? ¿Cuál sería su manifestación tangible? Simplemente, Hechos 2:44: “Todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común”. El movimiento revolucionario más profundo de la historia, y que para muchos ha permanecido oculto, ha sido la forma de vida que tenían los discípulos de Yahshua en el primer siglo. De hecho, se les llamaba El Camino2, porque estaban dedicados a aprender, producir y preservar una cultura emergente que es la única manera que El Camino puede ser; al igual que una semilla de manzana, por su naturaleza, producirá un manzano. Está en la genética de la semilla. El “ADN” del verdadero evangelio siempre producirá el mismo resultado, un pueblo puesto aparte. La vida descrita en Hechos 2:44 fue el primer fruto, que debía madurar.
La llamada del evangelio es la solución definitiva a toda la injusticia de este mundo enfermo y moribundo. El único antídoto para la opresión y la agresividad de estos tiempos. No hay nada que exponga más a esta egocéntrica sociedad de consumo, que un pueblo que permanece unido contra viento y marea, en las buenas y en las malas, a través de pruebas, compartiéndolo todo y determinados a no abandonarse unos a otros. Hechos 2:44 prueba al máximo este pacto de amor, demostrando su gloria y calidad. El amor surge de una motivación interna y no de una presión externa. Solo un amor mayor que el deficiente amor humano podrá soportar la prueba que vendrá sobre la tierra en los últimos días3. Debe ser un amor divino, derramado en los corazones de hombres y mujeres redimidos4.
Los mandamientos de Yahshua, el Hijo de Dios, plantean el máximo desafío para el alma humana y te conectan con la fuente del amor divino.Debes comenzar por abandonar tu propia agenda y embarcarte en la más noble tarea: establecer el Reino de Dios en la tierra, tal y como existe en el mismísimo corazón del Creador. Esta es la misma llamada que Abraham obedeció hace muchísimo tiempo.
Los mandamientos y las enseñanzas de Yahshua son el programa detallado para equipar a un pueblo, para resistir la marea de esta cultura del “yo, mi y mío” que está destruyendo el tejido mismo de toda sociedad humana. El egoísmo desmedido está preparando el camino para la llegada de un gobierno único mundial, y una sociedad que finalmente dará la bienvenida al Anticristo y la marca de la Bestia. Esta monstruosidad social será el resultado de un proceso sistemático de allanado de las mentes de las personas, que conseguirá, por la persuasión de una constante propaganda agresiva -dirigida directamente al aspecto espiritual de las masas-, despojar a los seres humanos de todo valor y dignidad en las próximas generaciones.
Han sido corrompidos el alma y el corazón de la humanidad, dañados, desfigurados. Sin embargo, los corazones humildes persisten, tratando de encontrar la manera de no ser arrastrados por el “vive para ti mismo”, que es el himno de esta sociedad. Los jóvenes son seducidos por el “canto de las sirenas” de ser algo en la vida, tener estudios superiores, y una prometedora vida de placer, comodidad y ocio5. El duro batallar de la vida, que ha sido siempre lo que ha preservado el carácter de la gente justa, hoy en día se desprecia. Los seres humanos, deslumbrados y engañados, están siendo reducidos al nivel de meras bestias, que viven discutiendo, codiciando, engañando, luchando para ponerse por encima de otros, ansiando, odiando y despreciando. Todos los antiguos linderos se están traspasando. El hombre vive consumido únicamente por buscar su propia satisfacción, alimentando así su ego insaciable. Por eso el mundo está llegando a ser como en los días de Noé6 y como en Sodoma y Gomorra7, cuando todos los pensamientos y las intenciones del corazón de los hombres eran sólo hacer siempre el mal.
La vida que resulta de obedecer el evangelio de Yahshua, sacude esta deslumbrante fachada que tiene engañado a todo el mundo8, y supone la llamada más radical que el hombre haya escuchado jamás. Esta vida define claramente la medida del verdadero amor, como la luz de un faro en medio de una tormenta, en la negrura de la noche. Esta luz expone la oscuridad del egoísmo y pide cuentas a la humanidad.
El punto de partida para alcanzar la alianza de amor que hay en el Mesías, es romper con las ataduras de tu vida en este mundo. Es un requisito para todo aquel que desee llegar a ser un discípulo de Yahshua9; estas son las llamadas “palabras duras” del evangelio que los predicadores cristianos no incluyen en sus sermones.

Dejar, entrar, convertirse

Primero, debes dejar tu vieja vida y tu trabajo u ocupación.
Segundo, debes entrar en una alianza con todos aquellos que también creen (así como un hombre y una mujer entran en una alianza de matrimonio “hasta que la muerte los separe”).
Tercero, te conviertes en una nueva persona, que irá siendo transformada hasta llegar a ser como el Mesías Yahshua10.
El resultado de obedecer este evangelio, es Hechos 2:44: Todos los que creen
viven juntos y tienen todas las cosas en común. Esta es la vida ejemplar que es la luz del mundo en medio de esta sociedad oscura y decadente11. El evangelio nos llama a emprender un peregrinaje para establecer una nación santa puesta aparte12, una sociedad que el Creador mismo mantiene unida. La nación santa está formada por aquellos que antes no eran un pueblo, pero ahora son un pueblo por su obediencia al evangelio13.

Así que lo que hay que hacer es dejar, entrar y luego convertirse en todo lo que Él necesita que seamos. Sólo una sociedad con esta integridad podrá perseverar hasta el final y ser la voz del Creador, suplicando al hombre moderno para librarle de la ola de engaño que el malvado gobernante de esta edad está arrojando sobre una incauta generación global.

Caeremos, si estamos divididos. Solo un pueblo fuertemente unido podrá mantenerse en los corruptos últimos días. Ahora es tiempo de guerra espiritual.
La única fuerza que podrá vencer esta gran opresión espiritual es verdadera comunidad. Ni comunidad intencional, ni energía alternativa, ni la agricultura sostenible, sino verdadera comunidad de gente que ama con todo su corazón, alma y fuerzas. Esta solo nace de la respuesta apropiada a la llamada de nuestro Creador. Él nos llama a una verdadera comunión.
La “iglesia” no es un edificio, como todo el mundo piensa.
Es una familia, un pueblo, una confederación formada por gente que voluntariamente se sacrifican por los demás, siguiendo el mismo patrón que Aquel al que siguen. Es una vida tribal que contrasta con la soledad del mundo, un lugar donde Dios puede vincularse al hombre y éste a Dios14. Donde a Dios le agrada morar15. Todas las demás revoluciones no cumplirán nada.
El corazón del hombre tiene que ser uno con su Creador y con su propósito, y ser uno también con los demás seres humanos.
El movimiento más radical que ha habido en toda la historia de la humanidad ha sido la iglesia del primer siglo, la cual fue establecida por los apóstoles, quienes habían aprendido íntimamente del Salvador mismo. Eran un pueblo con un corazón y un alma, un Cuerpo de creyentes, no sólo en doctrina; una realidad diaria de amor y cuidado, una experiencia práctica. Tristemente, no duró mucho; pero dejó un modelo, una chispa de esperanza para un pueblo que continuaría donde ellos lo dejaron y encendería un fuego para cumplir todo lo que dicen los antiguos escritos de la ley y los profetas.
El amor es la solución. El amor es la luz del mundo. Si los que aman no llegan a ser un solo corazón y alma serán barridos en los tiempos de prueba que se avecinan; pero los mansos heredarán la tierra: los humildes, los siervos, aquellos que sirven día y noche para que se cumplan las promesas de Dios.

El Mensaje del Reino

"EL reino de los cielos, que era la principal enseñanza de Jesús, y que tiene muy poca importancia en los credos cristianos, ciertamente es una de las doctrinas más revolucionarias que hayan existido jamás, la cual ha estimulado y transformado el pensamiento humano. No es de extrañar que el mundo de aquel entonces no pudiera entender todo su significado; porque la doctrina del reino de los cielos, tal cual la predicó Jesús, era una llamada audaz y sin concesiones a una limpieza y un cambio radical en la vida de la raza humana, una limpieza interna y externa."

—H.G. Wells, The Outline of History, Vol 1, page 422 (1961).

La prueba que va a sobrevenir a la tierra será la más fiera batalla jamás librada y el campo de batalla será el entorno espiritual invisible16. Será una lucha contra la división, la laxitud, la complacencia, el egoísmo, la hipocresía y la transigencia. Una guerra contra toda influencia que venga a enfriar nuestro amor17.
Cuando haya un pueblo que camine por este camino estrecho del que hablaron los antiguos profetas, el orden mundial actual quedará desenmascarado y podrá verse el mal que ha estado devastando toda la tierra. Vivimos en los últimos tiempos18.
Como en los días de Noé, nuestros pensamientos están corrompidos por nuestros motivos egoístas y la ambición personal que tan profundamente nos ha sido inculcada19.Todos necesitamos salvación desesperadamente.
La salvación no es simplemente un asunto legal que se arregla en el cielo recitando “la oración del pecador” para librarse de la sentencia del juicio, sino que es una transformación radical y completa del corazón, que endereza los motivos de nuestra vida. Necesitamos un Salvador, un Pastor, un Guía que nos lleve a través del valle de la muerte20. Como ovejas, necesitamos nuestro rebaño, nuestra tribu, nuestro pueblo y nuestro Pastor. Necesitamos ancianos y profetas, sabiduría y modelos a seguir. A solas caeremos, pero juntos podremos mantenernos; esta verdad está escrita profundamente en nuestras almas.
Si escuchas esta llamada21 ya no debes seguir viviendo más para ti mismo22. El fin de la injusticia empieza por gente que responde a la llamada de negarse a sí mismos y vivir para los demás. Este es el final del reinado de Satanás.
Todos somos avariciosos, y la avaricia es perder tu energía y tu precioso tiempo en ti mismo, mientras que el mundo está colapsando y el propósito de Dios, esperando.
No hay mayor amor que entregar tu vida por tus amigos.
Yahshua, nuestro ejemplo, entregó su vida por nosotros, y la única respuesta apropiada es hacer lo mismo por Él y por su causa: ver el Reino de Dios establecido en la tierra como lo está en el cielo23. Menos que esto es tomar su nombre en vano.
El evangelio ha vuelto a la vida y está llamando con toda autoridad a los hombres a dejar su existencia egocéntrica24 y vivir sirviendo diariamente al Dios de Abraham, Isaac y Jacob25. Amar tu propia vida perpetúa los sistemas decadentes del mundo y te hace enemigo de Dios26. Vivir para ti mismo es estar apático, indiferente a la angustia del ser humano y al propósito de Dios. ¿Cómo podemos estar ocupados en nuestras carreras y nuestros hobbies y que no nos importe el Reino de Dios?
Algo muy sorprendente ha comenzado27: el renacer de la antigua cultura tribal de Israel28. Tal como hablaron los antiguos profetas, en estos últimos tiempos el Dios del cielo y de la tierra reunirá de nuevo a su pueblo en un rebaño29 y los separará de las naciones que lo rodean haciendo de ellos un pueblo puesto aparte.
Él ya ha empezado a reunir a su pueblo trayéndolos a una profunda alianza de amor, la nueva alianza. Está restaurando un pueblo que haga su voluntad, verdaderos activistas que no amarán sus vidas hasta el punto de morir por su causa30. El amor es el estado más elevado de conciencia, y mueve a la acción.
Ha sido profetizado que, en los últimos días, Dios reunirá a su pueblo en un rebaño, con un Pastor, para que todo el mundo vea una demostración del reino que viene31, el fruto que Dios mismo siempre había deseado: un pueblo en unidad, en un acorde, que obedece sus mandamientos32. Su amor será el distintivo que mostrará al mundo quienes son sus discípulos33 y quienes no lo son34. La bendición de la vida eterna será dada allí donde haya hermanos viviendo juntos en unidad35, que estén siendo purificados, perdonados y aprendiendo a perdonarse unos a otros.
Al igual que el oro se refina en el fuego, este es el lugar de purificación para los humildes y pobres de espíritu, para los enfermos que necesitan un médico; es también un hogar para los solitarios, y una morada para los huérfanos y las viudas.
Pero el amor tiene que ser probado36. Un edificio tiene que estar cimentado sobre roca sólida, la piedra angular, para poder llegar a ser la casa espiritual donde Dios more por su Espíritu37. Esta es la restauración de todas las cosas, la cual sólo puede darse cuando haya un pueblo que ponga todos los enemigos de Dios bajo sus pies38. Israel tiene que ser restaurado, pero no como una nación política, sino como un pueblo aliado que refleje el corazón mismo de Dios.
La ley y los profetas solo pueden cumplirse en el contexto de Hechos 2:44.
Aparte de este fundamento, todo lo que queda es un gnosticismo doctrinal, y ningún fruto. Nuestro Creador siempre ha anhelado ver el fruto de su amor, la cosecha de su siembra39, el resultado de su palabra; un pueblo unido. Todos los que creían no podían evitar estar juntos. Dios ni necesita, ni puede utilizar a los que están apartados e independientes, sino sólo a los que están juntos, pues sólo ellos pueden hacer que el amor, la justicia y la misericordia, triunfen sobre el mal. Esto es lo que comenzó con Hechos 2:44, y es lo que está siendo restaurado en la tierra en estos últimos días, la única chispa de esperanza que existe de ser librados del opresor. Por favor, ven a ver lo que ha comenzado. El evangelio son buenas nuevas para el corazón dispuesto y humilde40.

¿Se requiere algo de un discípulo?
En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24)
¿Has pasado de muerte a vida? ¿Cómo puedes estar seguro?
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.
(1 Juan 3:14)
¿Amas a los hermanos? ¿Cómo lo sabes?
En esto conocemos el amor: en que El puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (1 Juan 3:16)
¿Qué pasa si no entregas tu vida por tus hermanos?
En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte. (Juan 8:51)
¿Qué pasa si no guardas su palabra?