Doce Tribus
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¿Están condenados a la muerte eterna toda esa gente que nunca escuchó el evangelio?

La pregunta se cierne sobre la mente de muchos cristianos. Por increíble que parezca, la doctrina cristiana, tanto de protestantes como de católicos, presenta a Dios como un monstruo vengativo: Los hombres nacen totalmente depravados, merecedores de condenación eterna, independientemente de cómo vivan sus vidas, o de si han oído hablar de Jesucristo.

 

Esta representación de la justicia de Dios es mala y falsa. Aunque es cierto que nadie puede librarse de la muerte por si mismo; queremos aclarar, que no es verdad que un hombre esté condenado a la muerte eterna, sin importar cómo haya vivido su vida, y sólo porque nunca le bautizaron.

¿Cuál es la verdad acerca del destino eterno del hombre?

Después de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, Adán tuvo que vivir de acuerdo a ese conocimiento; teniendo que escoger hacer lo bueno y no lo malo. [1] Aunque el hombre, en su condición caída, no pueda hacerlo perfectamente, Dios nos considera responsables de ejercitar la voluntad para vencer la tentación de hacer el mal

Muchos se esfuerzan por hacer lo que su conciencia les dice que está bien, se afligen cuando fallan, y hacen todo lo posible para compensar el mal que han hecho. Las personas que actúan de esa manera, poseen una justicia natural. Están persuadidos, es decir, creen que Dios es bueno y que juzgará a los hombres con justicia.

Valoran la dignidad de la vida, reconocen la imagen del Creador en la naturaleza y su prójimo. Trabajan duro y son fieles en sus matrimonios. Se esfuerzan por inculcar sus valores morales en sus hijos y aceptan el sufrimiento sin llegar a amargarse. Tratan de mantenerse con buena conciencia, y Dios no desprecia su esfuerzo.

Es cierto que todos los seres humanos pecan y que se quedan cortos de la gloria de Dios;[2] pero no todos la pierden por completo. Gloria significa peso, dignidad o valor. Antes de la caída, Adán tenía un gran valor, estaba hecho a la imagen de Dios; cuando cayó, la imagen de Dios en él quedó desfigurada, pero no la perdió por completo.

A los ojos de Dios, el hombre es aún portador de Su imagen y toda persona tiene mucho valor para Él. Los que no respetan la imagen de Dios en su prójimo, se acarrean graves consecuencias.[3]

El hombre aún nace a semejanza de su Creador y retiene su valor intrínseco en el grado en que viva por el conocimiento del bien y del mal inherente a su conciencia. Aunque nacemos con tendencia a pecar, podemos hacer el bien que nuestra conciencia nos dicta, y somos responsables por ello, y también de apartarnos del tipo de pecados que nos harían merecer una muerte eterna.

Como siempre...

el salmón sigue luchando contra la corriente, celoso y determinado, nadando rio arriba, para llegar al lugar donde desovará. Se puede comparar a la persona que desea hacer el bien y se esfuerza para salvar las dificultades de la vida -- la oposición - - todos esos impedimentos que la sociedad pone en el camino del hombre para estimular su EGOCENTRISMO. El justo es capaz de frenar su marcha para ayudar a su prójimo, es suficientemente humilde para pedir perdón e intenta arreglar lo que hizo mal, restituir al perjudicado... Trabaja duro y honestamente para cubrir las necesidades de su familia. Está determinado a vivir como sabe que es bueno, apartándose del mal.[4]

1. (Genesis 2:16-17) [atrás]
2. Romanos 3:23 "Por cuanto todos pecaron y se quedan cortos de la gloria de Dios" En el texto griego, latino e inglés no dice "Están destituidos" dice claramente "cortos" lo cual implica que la Gloria de Dios, su plenitud no la podemos obtener por causa del pecado, pero para eso existe la muerte, para pagar por el pecado de acuerdo a la dignidad, gloria o valor que uno haya retenido, por supuesto que hay muchos que no retienen lo suficiente para pagar en muerte por su pecado, para esa gente solo Yahshua tienen como remedio [atrás]
3. Romanos 1:18-32 "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican." [atrás]
4. Apocapípsis 22:11-15 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. [atrás]
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