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¿Te has preguntado alguna vez porque la vasta mayoría de Cristianos no guardan el Sábado a pesar de que es uno de los Diez Mandanientos? ¿Realmente es importante para Dios el día que Su pueblo le honra por encima de los otros?

 

Y que hay de los festivales que Dios le ordenó guardar a Israel, como la Pascua y los días de Panes sin Levadura, Pentecostés y la Fiesta de las Cabañas? ¿Ya no son importantes para El, o de alguna manera fueron consumadas o anuladas en el Nuevo Testamento?

Hay un creciente movimiento dentro del Cristianismo que intenta restaurar la observancia del Sábado y los demás festivales, buscando regresar a las raíces hebreas de la fé del Nuevo Testamento. Seguramente aún queda significado de la rica herencia de la fé de Abraham. Después de todo, ¿Qué no se supone que los discípulos del Hijo de Dios son la descendencia de Abraham por medio de la fé?

Nosotros somos un pueblo que sigue a Yahshúa1, el Mesías, en la manera más radical, (i.e., de regreso a las raices) que conocemos. Vivimos juntos en comunidades llamadas clanes, y los clanes en determinada region geográfica, forman juntas una tribu. Hay doce tribus de nuestro pueblo y juntos aspiramos a ser el Israel spiritual que Yahweh, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, ha siempre querido.

Guardamos el Sábado juntos en todas nuestras moradas, lo hacemos en el séptimo día de la semana, desde la caída del sol del Viernes hasta la caída del sol del Sábado. Y cada día, mañana y tarde, nos reunimos en todas nuestras casas para adorar a nuestro Dios y para escuchar acerca de El por medio de su Espíritu hablando mediante cada uno de nosotros y enseñándonos de las Escrituras.

Una de las cosas que estamos comenzando a entender de Su Palabra, es el profundo significado de los Días de Reposo y Festivales que El le ordenó guardar a Israel. Es por medio de este entendimiento, en el contexto de nuestra vida juntos como un pueblo de doce tribus, que escribimos estas páginas desde nuestros corazones para el tuyo, esperando encontrar a otros que desean “compartir la raíz nutritiva del árbol del olivo.” (Romanos 11:17)