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Las acciones de gracias durante Sucot crecerán cada año con más gozo y menos queja en nuestras tiendas. Nos regocijamos en nuestras tiendas junto a nuestros “faltosos” pero fieles hermanos y hermanas. El tiempo y la sinceridad durante Yom Kipur nos han acercado más los unos a los otros y han hecho que nuestras relaciones y amistad sean más profundas. Hemos aprendido que todos sufrimos con las mismas cosas y podemos tener misericordia unos con otros.

El primer día de la fiesta es para construir las cabañas[1].Nos organizamos por familias y en grupos de solteros y solteras y cortamos ramas de los bosques de alrededor para construir nuestros sucot (cabañas). Una vez reunido suficiente material construimos los habitáculos donde pasaremos los siguientes siete días. Es un tiempo muy especial para nuestros hijos, con actividades alrededor del fuego, historias, canciones, comidas cocinadas en la hoguera…

Es una fiesta para recordar que todos los bienes materiales que disfrutamos en este mundo son efímeros, que somos peregrinos en la tierra y nuestra vista está puesta en la eternidad.

1. Levítico 23:40 [atrás]