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Tensión, miedo, incertidumbre. ¿Muerte? Virus, infección, síntomas… todas estas palabras se funden en los pensamientos de la mayoría. Quédate en casa, policía, multas, mascarillas, ejército, guantes, hospitales, lávate las manos. ¿Qué está ocurriendo? ¿Esto es para lo que he sido creado? ¿Será que Dios no se preocupa por el ser humano? ¿Será el fruto de la avaricia? Estaremos recogiendo lo que hemos sembrado. Muerte, ¿Por qué tantas muertes? ¿Acaso hemos nacido para morir en una incertidumbre? Todas estas preguntas me inquietan mientras estoy sentado en mi apartamento sin poder salir. Por otro lado, estando encerrado en un piso, entre cuatro paredes, ¿Por qué son tan difíciles las relaciones entre nosotros? Mis dos hijos no paran de discutir y pelear, la relación con mi mujer se hace tan difícil a veces. ¿Por qué? Cuando mis hijos estaban estudiando, y mi mujer y yo trabajando, llegábamos a casa y las cosas no parecían tan difíciles. La convivencia, ¿por qué se hace tan difícil? ¿Seré yo el problema? ¿Será mi egoísmo? No puedo resolver todas estas cuestiones. Escucho de conocidos que mueren, de vecinos infectados, el miedo me inunda. Todo el mundo, cuando su vida está en peligro, nos agarramos a la vida con todas nuestras fuerzas. Es un instinto innato el no querer morir, o el temor a la muerte. Te mueres y ¿qué? Se dicen tantas cosas que no sé qué creer. En circunstancias críticas que veo mi vida en peligro, ya no me importa el tipo de coche que tengo en la bajera de mi casa o si tengo la televisión más moderna de todo el barrio. ¿Acaso eso puede salvarte la vida? Tiene que haber algo más que todo esto.

Parece ser que es un virus que ataca a la gente mayor. Esto me da mucho que reflexionar. ¿Será una conspiración para hacer desaparecer a la gente de conciencia? ¿Qué será de nosotros si una generación indisciplinada empieza a manejar el mundo? Bien, pues ya se empiezan a ver las consecuencias y resultados de ello. La gente más anciana ha sido educada con ciertos valores que hoy en día se están perdiendo. Valores de respeto, fidelidad, etc. Ellos son la conciencia del mundo, que mengua y mengua a un paso muy acelerado. ¿Estaremos viviendo el final de los tiempos?

Nunca he tenido tanto tiempo para considerar, como en este confinamiento eterno. Imagino, sueño, pienso, recuerdo, me rio, lloro. Me imagino un pueblo de gente viviendo en unidad y armonía. Gente compartiendo todo en común. Un pueblo donde no hay diferencias generacionales. Amor, paz, amistad. Utopía. Esto es muy bonito, pero no existe. Espera un momento, alguna vez escuché acerca del reino de Dios. ¿Será algo similar a lo que me imagino? ¡Voy a buscar el reino de Dios aquí en la tierra, tiene que existir!